Relatos
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Panel 1

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Era un día más, como cualquier otro iba al súper a comprar, a veces voy varias veces achacando mi mala memoria, así la veo mas. La primera vez que la vi mí corazón dio un vuelco, mis ojos se posaron en ella y solo podía mirarla, tanto fue así que tropecé con el carro, dejando caer una de las estanterías que había en una de las esquinas de la calle, conteniendo ofertas de unos productos de baño. La caja estaba vacía, y ella salió para colocar las cosas en su sitio, por supuesto me disculpe, ella agradablemente me dijo que no importaba, que la estantería estaba colocada en muy mal sitio. Su voz y su sonrisa me cautivaron, pude ver sus movimientos cuando se agachaba, sus muslos quedaban al aire mientras su estrecha falda se oprimía sobre ellos dejando ver sus piernas ante mí. Aquel día descubrí unos ojos y una mirada, unos labios y una voz, una persona que me atrajo, tanto que mis manos y mi voz temblorosas, no supo en aquel momento que decir, ni que hacer, y me quede embobada mirándola. Por un momento mis oídos dejaron de oír, y mis pensamientos solo pensaron en aquella mujer. Fue un golpe de corazón, un tragar saliva y un imaginar a aquella mujer así agachada ante mí, todo sucedía como a cámara lenta, cada uno de sus gestos, su abrir y cerrar de ojos, su entreabrir de boca, las palabras se quedaron en el aire como algo secundario, no escuchaba solo oía y veía un entornar de labios ¿que me estaba pasando?, ¿que me sucedía?. Pedí perdón de nuevo, y la ayude a poner las cosas en su sitio. Volví a la realidad y pude ser más normal y comportarme de lo más lúcida con ella, bromeando sobre mi torpeza y explicándole que iba distraída pensando en las cosas que iba a comprar. Una de las veces, al coger uno de los botes del suelo mi mano se poso sobre la de ella, fue como un calambre, una energía que se desplazaba por mi brazo hasta mi corazón, una descarga de energías que note, que ella también la sintió. Separo la mano rápidamente y me miro a los ojos diciéndome -Vaya desde luego, si que tienes energía- nos reinos y seguidamente ella se fue hacia la caja y yo seguí comprando. Nunca me había sucedido algo así con una mujer, si que a veces me he sentido atraída por alguna amiga. Me fijo a veces en los cuerpos femeninos, en sus pechos y sus curvas su trasero y admiro un cuerpo bonito.

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Panel 2

Hola, me llamo cinthia tengo 21 años y me apena lo que voy a relatar, sin embargo creo que es lo mejor desahogarme. Todo empezo cuando tenia 12 años, en mi cas no se hablaba de sexo son muy tradicionalistas tengo una hermana mayor de 15 , mi padre el maldito de mi padre y mi madre, una vez que volviamos de la escuela mipapa le gustaba ver la television, a el no le gustaba que le dijeran algo o le contradijeran ya que el era la autoridad, mi madre habia salido de compras y no iba a volver hasta las 7.00 eran las 3 mi hermana se estaba duchando y yo limpiaba mi cuarto, cuando mi papa grito que bajara, asi lo hice, yo ya empezaba a tener algo de pecho y entonces me dijo que si no queria ver la televisaion con el, le respondi que si, entonces el dijo quitate el uniforme de la escuela, la blusa, la falda, y la ropa interior solo dejate las calcetas, yo no sabia porque pero lo hice, despues me dijo que me sentara con el, al poco tiempo, se sobo el pantalon y me dijo tu tio va a venir a ver la television tambien, no sabia lo que me esperaba, despoues toco mi tio a la puerta y yo me tape de la pena porque nunca me habian visto sin uniforme, se saludaron y dijo mi tio que crecida estas sobrina y me beso los senos me senti rara me sentaron en medio de ambos y despues me empezaron a besaryo no entendia, hasta que senti unos dedos quiza los de mi tio en mi trasero se bajaron el pantalon y me dijeron que era hora de ser mujercita y que si nop se lo iban a decir a mama, despues que abusaron de mi, subieron a ver a mi hermana y como ella se estaba cambiando no pudo taparse, entraron sin su permiso y yo iba con ellos le taparon la boca la llevaron a la cama la ataron con un brasiere que mi heramna tenia en su closet y de bruses la hincaron y ella grito mucho yo solo me tapaba para no ver despues ella decia que no queria ser maltratrada entonces dijeron que cooperara y si no me iban a matar ella lo tuvop que hacer con ambos al mismo tiempo se vienieron en su boca y en la mia , nos dijeron que nos vistieramos y que cuando llegara mi madre si deciamos algo le iba a pasar lo mismo a ella por eso lo odio tanto despues de todo este tiempo mi hermana se suicido y yo les sigo haciendo favores sexuales a ellos y a mis primos chiquitos

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Panel 3

El verano pasado recibimos la visita de mi sobrino Robert al cual hacía tres largos años que no veíamos. Desde la boda de mi hermano menor no había vuelto a saber de él ya que Robert vive en Suiza con sus padres. Dicha visita resultó muy provechosa para mis intereses. Como digo la última vez que coincidí con mi sobrino fue en la boda de Fernando, mi hermano menor. Nos reunimos con toda la familia en el pueblo ya que mi hermano quería casarse en la pequeña ermita del pueblo. La boda no fue excesivamente multitudinaria pues los novios deseaban una unión lo más íntima posible. Pese a ello, entre las dos familias nos reunimos unas 75 personas. Por aquel entonces Robert tenía 19 años, era un muchacho de complexión fuerte pues había crecido con bastante rapidez. Medía sobre 1.72 lo cual para su edad no estaba nada mal. Era un chico muy atractivo aunque jamás se me pasó por la cabeza tener ninguna relación con él. Era el hijo mayor de mi hermana la cual se había casado con Fabrice al que había conocido durante un viaje que hizo a Suiza. Un miércoles después de cenar recibimos la llamada de mi hermana la cual nos dijo que Robert vendría a pasar quince días al pueblo a disfrutar de sus vacaciones. Le comentó a mi marido si había algún problema en que lo alojásemos en nuestra casa de campo. Vivimos a las afueras del pueblo en un bonito chalé rodeado de un gran jardín en el cual tenemos una piscina para poder bañarnos en verano. Evidentemente mi esposo no puso ninguna objeción aceptando de inmediato. Robert nos visitaría los primeros quince días de agosto pues en dicha quincena es cuando se celebran las fiestas de nuestro pueblo. Durante esos días mi sobrino aprovecharía para mejorar su español y para tostar su cuerpo con el sol de nuestro país. Volvieron a llamar diciéndonos que llegaría el próximo domingo. El vuelo tenía como destino el aeropuerto de Barajas así pues el día señalado cogimos el coche llegando cuarenta y cinco minutos antes de que el avión aterrizase. Me había puesto un cómodo vestido estampado de tirantes con escote en pico ya que el tiempo aquel año era realmente caluroso. Complementé el conjunto con unas bonitas sandalias de alto tacón que me había comprado dos días antes. Me llamo Carol y tengo 40 años. Soy una mujer de estatura media, mido 1.63 cms de altura y me conservo todavía bastante bien a pesar de haber entrado en los cuarenta. En cuanto a mi matrimonio os diré que la infidelidad se hallaba instalada en nuestra casa. Tres años atrás había descubierto al cabrón de mi marido acostado con la sirvienta una tarde de otoño que llegué a nuestro chalé tras haber tomado un café con unas amistades del pueblo. Me sentí traicionada pero no monté ningún tipo de escándalo. Hablé con él y le planteé la idea de continuar juntos tan solo pensando en el beneficio de nuestros hijos. Le dije que no volvería a tocarme, cada uno podría acostarse con quien le apeteciese. Si él lo había hecho a mis espaldas, justo era que yo hiciese lo mismo. Tengo el cabello teñido de color caoba; poseo una larga melena la cual suelo recoger en una graciosa coleta. Los ojos son castaños y rasgados. La boca es grande y de labios carnosos que me gusta remarcar pintándolos de color rojo. Poseo unos pechos de tamaño considerable que se conservan aun duros y tersos. Por último diré que la parte de mi cuerpo de la que me sentía más orgullosa son mis piernas. Los muslos son duros y potentes y me encantaba mostrarlos con cortas minifaldas o vestidos a medio muslo. No me costó encontrar amantes tras la infidelidad de mi esposo. Me lié con diferentes hombres que me hicieron feliz. Aun hoy no entiendo por que razón mi esposo necesitó buscar otras mujeres. Supongo que fue debido a la maldita infidelidad crónica de los hombres. Siempre necesitan mojar fuera de casa.

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Panel 4

A grandes rasgos te contaré que a pesar de estar casada, siempre me he sentido sola, mi esposo es un hombre muy ocupado(...) y a parte le encanta llegar de madrugada con sus cervecitas encima. Es por ello que un buen día me dio por entrar al chat, a pesar de que antes criticara tanto a los que chateaban, no me gustaba, pero la soledad y la curiosidad me hicieron entrar a él. Entré a una sala normal, nada de salas calientes, de por sí criticaba el chat, y que todavía entrara a ese tipo de salas, como que no iban conmigo; y después de un ratito de estar ahí, me encontré con una persona que vive en una ciudad bastante lejos de la mía. Simpatizamos, coincidimos casi en la misma edad, también casado, y platicamos de varias cosas, las clásicas que se hablan al recién conocerse en un chat. El caso es que nos caímos tan bien, que decidimos seguir en contacto, y así lo hicimos por varios días, incluso hasta quedamos en que seríamos novios; lo que me parecía bastante chistoso, pero bueno, era una experiencia diferente en mi vida. Cada vez sentíamos comprendernos más, pues coincidíamos en muchas cosas, afectos, sueños, al cabo de pocas charlas ya nos dirigíamos uno al otro diciéndonos "amor" y cariños así por el estilo, y nos enviábamos un que otro beso y abrazo. Y es que de verdad empezaba a nacer un bello sentimiento. Así fue como un día nuestra charla fue tomando temas sobre el sexo, nos hicimos preguntas sobre ello, nos contamos anécdotas de cuando éramos jóvenes, nos reíamos al decir ciertas cosas, también hablamos de nuestras experiencias con nuestras respectivas parejas. A manera de que se iba dando esta plática, yo sentía algo raro, extraño en mí, era una especie de excitación, lo que me contaba referente a su pareja me lo imaginaba que me lo hacía a mi y viceversa, lo que yo le decía sobre mis encuentros con mi pareja, él imaginaba que yo se lo hacía a él. Nos compartimos ese sentir, y empezamos entonces a ir llevando la charla como si fuéramos nosotros dos quienes estaban teniendo sexo, dejando a un lado a otras personas y dejando a un lado también nuestras aventuras de jóvenes; eso ya no existía, ahora nos sentíamos uno frente al otro y con una excitación tremenda por parte de ambos. Me fue llevando por este medio, me decía lo linda que le parecía y lo que me deseaba, íbamos imaginando que todo era realidad, que recorría mi cuerpo desde mi cuello, mis orejas, que se detenía en mis labios para devorarlos al igual que mi lengua, que rodeaba mi cintura y yo su cuello y nos entrelazábamos en un ardiente beso y abrazo. Yo me abrazaba a mí mismo, quería sentir que todo era cierto, que él estaba a mi lado de verdad, lo deseaba, lo deseo. Al principio yo me sentía apenada, no sabía que escribir, pero fue aumentando de tal manera mi excitación, que mis dedos empezaron a teclear todo lo que mi alma y mi cuerpo anhelaban. Poco a poco en nuestra imaginación nos fuimos desnudando, pero al poco tiempo, ya estamos desnudos también en la realidad, era mucho el calor. Yo sentía sudar, era increíble como a través de una máquina se pudiera sentir tanta excitación y tanto placer. Empecé a tocar cada parte que él me decía que acariciaba, de esa forma fue que mis manos tocaron todo mi cuerpo, estrujaba mis pechos, me mojaba los dedos para hacer circulo con ellos en mis pezones que estaban demasiado duros, tocaba mi vagina que se encontraba súper húmeda. Era un verdadero deleite, jamás había sentido tal maravilla ni aún en la vida real con mi pareja. Pues mi ciber novio me hablaba de una forma que me hacía enloquecer; él también se iba desnudando al mismo tiempo que yo, nos guiábamos uno al otro, se acariciaba; yo podía sentir como su pene se endurecía más y más, y podía sentirlo entre mis manos, en mi boca comiéndolo. Igual él podía sentir mi vagina y clítoris entre sus labios, sentía como mi humedad se quedaba en su lengua. De pronto mis dedos ya estaban en mi vagina, metidos cada vez más, como si fuera su duro pene, lo sentía, que enorme placer, cada vez era más y más grande nuestra excitación, y más se excitó él cuando le pedí a gritos que me penetrara. Me sentía venir, le comenté eso tan grande que me estaba pasando y quedamos en llegar los dos juntos, a un mismo tiempo al clímax, al orgasmo, al cielo, y efectivamente así sucedió, tremendamente formidable. Fue estupendo, y para rematar esa sensación increíble, sorpresivamente me llama por teléfono, sin decirme que lo haría; me emocioné mucho más al escuchar su voz agitada, aunque no más que la mía, porque casi no me salía la voz de tan excitada y maravillada con la experiencia inolvidable; nos dijimos por teléfono todo lo real que habíamos sentido, todo lo que nos amamos, todo lo que nos deseamos. Nos despedimos y quedamos en conseguir de inmediato una cámara para hacer el amor lo más realmente posible, prometiendo que en nuestro encuentro y frente a las cam, nos desnudaríamos totalmente y haríamos cosas más que estupendas.

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Panel 5

Ahí estaban los dos, ella era una chica de 18 años, el tenia 27 y era su maestro de química. Una tarde ella se quedo en el laboratorio preguntando acerca de los enlaces de las bases y los ácidos, la distancia que había entre ellos, hacia que siguiera sin comprender, así que el se acerco a ella hasta quedar a su lado. Los dos, siempre se habían demostrado cierta simpatía, pero en ese momento entre los apuntes, los libros y la química inorgánica, se atrajeron como nunca. Durante las explicaciones, se miraban fijamente, sin querer se tocaban las manos y en un momento, el tomo la iniciativa, la tomo de la mano y le dio un tierno beso. Ella correspondió dejándose abrazar y besar. Los besos fueron subiendo de tono, convirtiéndose en largos y profundos, las manos de ambos, comenzaron a buscar frenéticamente el cuerpo del otro, y la sola imagen de ella con su uniforme escolar hacia que a él se le cruzaran las imágenes más eróticas que había tenido hasta ese momento en su vida. Por encima de la blusa el pasaba sus manos llevándose la sorpresa que a pesar de tenerlos grandes, no usaba sostén; ella excitada y nerviosa solo atinaba a decir - “Profesor, soy virgen”, él respondía, “solo quiero tocarte”, aunque en realidad, el saberlo, le aumentaba mas el deseo por ella y sentía como su verga crecía dentro de su pantalón. Ella lo noto poniéndose aun mas caliente. Comenzó a desabotonar la blusa, ella ofreció un poco de resistencia, diciendo de nuevo, que era virgen, sin saber que eso alentaba mas el deseo en él, finalmente cedió dejando sus senos al aire; él ya había perdido todo sentido de ternura, los alternaba para chuparlos y morderlos firmemente, provocando en ella gemidos de placer y dolor, sintiendo como su tanga se mojaba por primera vez. Él ya no resistió más, la sentó en la silla y se sacó la verga, sin decir nada, se la acercó a la boca y ella solo la abrió, dejando que el le guiara siempre, podía sentir la humedad de esa boca inexperta; ella sentía como crecía ese dulce caramelo entre sus labios, mientras él jugueteaba con sus pezones, apretándolos de vez en cuando incrementando el placer. Después de un rato él sentía que terminaría en su boca, pero aun no era hora, ella tenia que conocer el placer que él sentía, así que la subió a la mesa, la recostó y ella insistía en su virginidad, él hizo a un lado la tanga empapada, y vio esa entrada pequeña, virgen y deliciosa, con su lengua encontró ágilmente ese pequeño botón que la llevaría al placer, de repente eran movimientos rápidos y a veces lentos haciendo, que ella gimiera al tiempo que se acariciaba los pechos, él al tener esa vista decidió romper al tanga, abrir del todo sus piernas dejando al descubierto ese lugar tan veces deseado y nunca alcanzado. Metía la punta de su lengua y ella gemía aun mas, con sus dedos separaba los labios y con otro mas, le acariciaba el clítoris, ella había alcanzado por lo menos dos orgasmos, finalmente decidió penetrarla, colocó su miembro en su entradita, y lentamente se lo introdujo, ella se retorcía de dolor y el no podía creer el placer que le causaba abrirse camino en su vagina bastante estrecha, una vez que la metió toda, el dijo: - “Ya no eres virgen, eres mía”, y empezó a moverse rítmicamente sin importarle el dolor que le causaba, los gemidos que eran al principio de dolor se fueron convirtiendo en otros que reflejaban el placer máximo que le provocaba. Media hora después los dos terminaban, él sintió los espasmos de su concha y no aguanto mas, dejó salir su leche llenándola toda, se separaron y ella después de asearse, se acomodo la ropa, despidiéndose con un gran beso de su maestro, y desde esa tarde, de vez en cuando acude al laboratorio para aprender un poco mas de química.

Todo esto que les voy a contar sucedió en junio del último curso del instituto, tenía entonces 21 años, ya que había hecho formación profesional antes de iniciar la carrera. Como era el último curso, un grupo de gente de la clase, los que éramos más amigos decidimos irnos un fin de semana a una casa rural para celebrar que habíamos aprobado. Íbamos 7 personas, 3 chicos y 4 chicas. Antes de llegar pactamos que ocurriera lo que ocurriera allí nadie contaría nada de nada. Llegamos a primera hora del viernes, el lugar era precioso, la casa estaba en una aldea dentro de un valle rocoso, muy distinto al lugar de donde veníamos. La casa también era muy bonita y muy acogedora, había dos habitaciones dobles, una de matrimonio y una individual, de manera que decidimos que dormiríamos de dos en dos y un chico solo. Echamos a suertes la habitación de matrimonio y nos tocó a otra chica (Nuria) y a mí, no nos importaba dormir en la misma cama ya que otras muchas veces habíamos dormido juntas, nuestra habitación estaba en el piso de arriba, junto con la habitación doble de los chicos, el resto estaba en el piso de abajo. Después de organizar la casa y la comida salimos a dar un paseo hasta un río que había cerca, como ya hacía buen tiempo los chicos comenzaron a tirarse y a decirnos que nos metiéramos, pero los bikinis estaban en la casa y quedaba lejos, así que nos animaron a que nos metiéramos en ropa interior, al fin y al cabo era lo mismo. Aunque yo tenía mis reservas respecto a uno de los chicos, éramos muy buenos amigos, pero la última vez que habíamos salido de marcha el ambiente se caldeó un poco de más y no llegamos a la cama de milagro, ya que tengo novio y las conciencias de ambos nos echaron para atrás. Yo llevaba un conjunto muy pequeño y Luis, que así se llama no paraba de mirarme y de cogerme por todos lados en el agua como si fuera un juego, no quería ser malpensada pero parecía que lo de la otra vez no había terminado ahí, quería continuar lo que dejamos pendiente, aún así no ocurrió nada, volvimos a la casa para comer y pasamos la tarde jugando a las cartas y a varios juegos de mesa, hasta la hora de la cena. Después de cenar preparamos unos cóckteles y nos salimos a la terraza a charlar, beber, reir y pasárnoslo bien, era una de las últimas juergas que nos pegábamos como compañeros de clase y queríamos disfrutarlas, Luis no paraba de mirarme y yo la verdad sea dicha, me calentaba viendo como me miraba, en cierto momento dije que iba a tomarme una ducha porque estaba un poco mareada de beber. Subí al baño que había para las dos habitaciones, la de los chicos y la nuestra, me metí en la ducha, abrí los grifos y dejé que corriera el agua por mi cuerpo, con el calentón que tenía, el alcohol y el agua acariciándome sentí la necesidad de masturbarme, empecé tocando mi clítoris con una mano mientras me pellizcaba con la otra los pezones, cogí un bote de champú que había con forma cilíndrica y lo introduje en mi coño, comencé a hacer movimientos cuando oí un ruido en el baño, miré y me fijé que tras la mampara había alguien mirándome, era Luis, quise parar y que no me viera masturbándome, pero cuanto más pensaba que me veía más me calentaba y más necesitaba tocarme, comencé a gemir un poco más alto para que me oyera y vi como se sacaba la poya del pantalón y se masturbaba, los demás seguían abajo sin saber que ocurría allí, estallé en un orgasmo y él, al escuchar mis gemidos derramó su leche sobre el lavabo, cerré los grifos del agua para salir y él se fue sigilosamente, limpié el lavabo para que nadie se diera cuenta, me vestí y volví a bajar con los demás.

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